Cómo saber si mi hijo tiene dificultades de aprendizaje


Muchos padres se preguntan si sus hijos pueden tener dificultades del aprendizaje o es simplemente un problema puntual. No todos los niños/as aprendemos de la misma manera y está claro que nuestras habilidades cognitivas y personales son diferentes, es una realidad fácilmente comprobable. La duda surge cuando tenemos sospechas que nuestro hijo puede presentar alguna dificultad escolar. Sospecha que es interesante identificar para darle la ayuda que necesite y así ponerlo en igualdad de oportunidades con el resto de los compañeros, y sobre todo, para minimizar las consecuencias emocionales que podría desencadenar un hecho de este tipo cuando no es atendido.

Ahora que comienza el nuevo curso, tienes aquí diez indicadores que nos podrían hacer sospechar de la presencia de una dificultad que podría interferir, ahora o más adelante, en sus estudios:


1. Muestra malestar significativo e inseguridad a la hora de hacer tareas escolares. Hacer la tarea es un suplicio familiar, acabando o empezando con enfados o llantos. Un par de ejercicios pueden resultar interminables. Nunca encuentra el momento para ponerse a trabajar y cuando lo hace tarda muchísimo, mostrando una muy baja velocidad y motivación.


2. Su rendimiento escolar no corresponde con su esfuerzo. Se esfuerza mucho, pero sus resultados no son los esperables. Saca una nota significativamente inferior de la merecida por el estudio que ha realizado en casa. Parece que esté preparado para un siete y luego saca un cinco o incluso un suspenso.


3. Necesita la supervisión constante del adulto para hacer los deberes. Si no estamos sentados a su lado, se hacen las tantas y no acabamos nunca. Tengo que confirmarle continuamente que lo hace bien, y a veces, ha verbalizado que es incapaz o que no es listo. Pide ayuda de forma sistemática, antes incluso de saber que tiene que hacer.


4. Tiene tendencia a dispersarse y su atención es escasa. La capacidad de concentración es muy baja y se despista con mucha facilidad. Si lo dejamos a solas, haciendo la tarea, es capaz de estar frente al papel sin hacer nada. Eso si, está atento a todo lo que pasa a su alrededor, en vez de dedicarse a su obligación.


5. Su lectura es poco fluida y con errores, y no comprende bien el material escrito. Muestra un rechazo claro hacia la lectura, no tiene el hábito integrado, y evita cualquier actividad que tenga que ver con ella. Es lento y duda continuamente. Sigue silabeando cuando ya debería haber superado esta etapa, y, a menudo, no comprende bien el texto. En cambio, tiene una especial debilidad por los vídeos e integra la información por la ruta visual con mucha facilidad.


6. Tiene muy bajo nivel ortográfico. Su ortografía es muy baja y hace innumerables errores. Es capaz de escribir una palabra de diferente manera en el mismo texto. A veces se come letras, o las cambia, y siempre negocia las líneas que debe tener una redacción.


7. Cuesta entender su letra. Manifiesta una evidente dificultad para hacer una grafía clara y de un tamaño homogéneo. Prefiere la letra mayúscula que la letra minúscula. A veces mezcla mayúsculas y minúsculas, la hoja queda sucia cuando acaba de escribir, no respeta los márgenes e indica que le duele mucho la mano cuando escribe. Es lento a la hora de ejecutar los textos escritos, y tiende a evitar estas actividades. Escribir se convierte en una dura tarea.


8. Tiene dificultades de memoria, de planificación y de organización. Si bien se acuerda de situaciones vividas cuando era muy pequeño, es incapaz de recordar lo que aprendió el día anterior. Parece que se olvida de la información. A menudo lleva la agenda incompleta y no apunta las tareas que debe hacer. Habitualmente puede dejarse los deberes hechos en casa, u olvida los libros cuando los necesita.


9. Tiene dificultades para expresarse a nivel oral. Cuando se tiene que explicar oralmente da muchas vueltas a información poco importante y no estructura bien el discurso con un principio, desarrollo y final. Su vocabulario no es amplio y le faltan palabras para expresarse con facilidad.

10. Presenta somatizaciones (malestar físico) en períodos escolares. Es común que en las épocas escolares tenga dolor de estómago, dolor de cabeza, o cualquier clase de síntoma físico secundario a la tensión psicológica que le genera el colegio. La escuela le produce ansiedad y ya se levanta mal, pero a vacaciones y los fines de semana estas molestias desaparecen. Ha verbalizado muchas veces que no quiere o no le gusta ir al colegio.


Los trastornos de aprendizaje, u otros trastornos del neurodesarrollo que sin serlo afectan directamente al rendimiento escolar, no se detectan de forma precoz. Muchas veces, hasta que la dificultad es altamente evidente, no nos damos cuenta de su existencia. De hecho, nuestro hijo podría padecerlo, pero no manifestarlo porque es capaz de compensarlo por capacidad intelectual, por una dedicación alta o sobreesfuerzo, o bien porque todavía se encuentra en los cursos iniciales y la exigencia académica aún es baja. Debemos tener claro que, cuanto más tarde lo detectamos, tendremos menos posibilidades para la mejora y más alteraciones emocionales desarrollará. Es por ello esencial, ante la sospecha de dificultades de aprendizaje, actuar con rapidez.




Victoria Montero Agusti.

Psicóloga La Rueda.Especialista en dificultades del aprendizaje.

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